
Andrés Tesco es un tipo grandote de tez colorada y manos de boxeador. Hace unos quince años vino a radicarse a La Lucila con un sueño: ser pescador, pero ser pescador para Andrés (como lo conoce todo el mundo) implica vivir y respirar para su bote, sus redes y sus instrumentos de pesca. Cuando fui a verlo para hacerle la entrevista esperaba algo rápido y breve, siete, ocho preguntas y después a redactar la nota, no estaba preparado para la catarata de anecdotas salobres, contadas tinto mediante, en el bar del
muelle de La Lucila.

-¿Como llegaste a La Lucila? me mira a los ojos, como pensando la respuesta. Toda la entrevista va a ser asì.
-Mira, yo vivia en Capital y sentìa que estaba perdiendo mi vida, siempre quise ser pescador, querìa tener un bote y vivir de la pesca, quería sentir el viento en la cara y que el mar me mojara y cagarme de frío ¡eso quería!Y sonrie. Lleva puesto una campera roja, un pantalon militar y un par de borceguies viejos, no es un tipo rico, pero parece un tipo feliz.
-¿Alguna vez pescaste tiburones? hago la pregunta e inmediatamente me arrepiento de hacerla, Andrés se inclina sobre la mesa y clava los codos en ella, otra ves la pausa
-¿Como te llamas? me pregunta. Dudo unos segundos antes de responder.
-Rudy
-Bueno, Rudy, los tiburones se pescan en la zona de
Punta Medanos -la voz adquiere un tono de conferenciante, le esta hablando a un novato- cuando el agua se calienta, es decir de setiembre-octubre hasta marzo-abril, se usan cañas cortas de 1,60 metros y un arnes para trabajar con todo el cuerpo porque cuando el tiburon pica el golpe es muy fuerte y si no estas preparado te puede sacar del bote.

-¿Es peligroso entonces? otra ves me arrepiento.Me hace sentir de verdad como un novato. Se echa atras y mira el techo, recuerdo una escena de la pelicula "Tiburon" donde los tipos se mostraban las cicatrices, casi espero que Andrés haga lo mismo.
pero no, vuelve a clavar los codos sobre la mesa y parece calculara lo que va a decirme.
-Te voy a decir algo que se me ocurrió un día mientras subía al bote un
bacota de 65 kilos:pescar tiburones es sentir la vida en la piel y levanta el vaso y brinda por todos los pescadores del mundo y vuelve a sonreir con una sonrisa que en otro lado parecería grosera, pero aquí es simplemente una sonrisa. Espero unos segundos y hago la pregunta que, tengo miedo, el tipo no sepa responder.
-¿Porque? Esta ves lanza la carcajada, se rie con ganas, de verdad.
-Porque sacar un tiburon no es facil, porque pelean hasta hacerte pensar que no vas a poder con él, son 45 minutos, una hora y a veces más hasta que se cansan, cuando terminas te quedan los brazos como para rascarte los tobillos parado. Ganrle a un tiburon te hace sentir como superman.Y en ese momento Andrés parece tener muchos menos años que los 45 que acusa.
-¿alguna ves te mordio alguno?

-No, pero una ves pescamos un escalandrún y cuando le abrimos la panza ¿sabes que encontramos? Niego con la cabeza y espero la respuesta que, creo, me puede valer un Pulitzer. Yo tambien tengo los codos clavados en la mesa. La pausa esta ves es más larga. Andrés saborea el suspenso que ha creado, varios de los otros tipos de las otras mesas estan escuchando.
-Una zapatilla
-¿se había comido un tipo?
-¡Que se yo! tengo la zapatilla en mi casa. Algún día te la muestro.
Me voy despues de hacer una promesa que pensándolo en frío, no se voy a cumplir: ir a pescar tiburones cuando el agua se caliente, por octubre. Salgo del bar y una brisa marina cargada de sal me moja la cara y me hace frío